En el marco del proyecto, se han desarrollado talleres de formación dirigidos a mujeres de las comunidades de Etama y Bandial para fortalecer la producción de sal yodada solar como alternativa más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
La producción de sal forma parte de las actividades tradicionales realizadas por mujeres en estas comunidades. Sin embargo, históricamente esta práctica ha supuesto una elevada inversión de tiempo y una limitada generación de ingresos, además de depender del uso de madera de manglar y sistemas poco eficientes que afectan tanto al entorno como a las condiciones de trabajo.
Transformar una actividad tradicional
Con el objetivo de generar mayor valor añadido y fortalecer oportunidades económicas, las participantes recibieron formación técnica y equipamiento para desarrollar un modelo de producción basado en energía solar.
Durante tres días en cada comunidad, las mujeres participaron en sesiones prácticas realizadas directamente en las salinas.
El proceso incluyó la preparación de las zonas de secado, la recogida y filtrado del agua salada, su cristalización mediante exposición solar y las etapas posteriores de secado e incorporación de yodo.
En total participaron 16 mujeres en Etama y 19 mujeres en Bandial.
Capacidades, organización y oportunidades
Además del fortalecimiento técnico, se promovió la creación de un comité orientado a facilitar la continuidad de la actividad y el intercambio de conocimientos.
Aunque inicialmente estaba previsto apoyar procesos de comercialización conjunta, las propias participantes identificaron oportunidades de venta y comenzaron a establecer relaciones directas con compradores interesados.
Esta evolución refleja el potencial de una actividad tradicional cuando se acompaña con capacidades, acceso a técnicas más sostenibles y oportunidades para generar valor económico desde el territorio.





